Consejos de disciplina positiva

Disciplinar a su hijo es un componente crítico de la crianza. Sin embargo, ¡no siempre es fácil! Por definición, la disciplina se usa para enseñar a los niños expectativas y directrices y por lo tanto es importante y necesario para los padres tomarse el tiempo y esfuerzo para determinar cuál es la mejor forma de disciplina para cualquier situación. A continuación, presentamos algunas sencillas directrices para ayudarle a estar seguro que cuando hable a su hijo acerca de su comportamiento, no estará desperdiciando sus palabras. En su lugar, usted usará técnicas de disciplina positive que son instructivas y cariñosas.

Ajuste su actitud

Tenga calma. Ésta es quizá la habilidad de comunicación más sencilla y más importante que tiene que recordar. Lástima que no sea tan fácil como suena. Los niños tienen una impresionante selección de comportamientos que enojan a los padres.

Sin embargo, una respuesta equilibrada producirá mejores resultados que traicionar cómo se siente realmente. Un tono neutral comunica que nada que su hijo haga o diga le alterará. Esto puede detener una batalla creciente de voluntades en seco y ayudarle a preservar la ventaja. Una actitud tranquila también puede ser contagiosa, disminuyendo la agitación de su hijo.

Estar relajado también le permite sopesar una situación más racionalmente y evitar decir algo impulsivo que socavaría su autoridad. Pocos niños van a creer una amenaza exagerada como "¡Deja de gritar o nunca vamos a volver al patio de juego otra vez!"

Tenga confianza. O al menos parézcalo a los ojos de su hijo. Eso significa apegarse a sus convicciones. Baja autoestima es corriente cuando se trata de disciplina. Usted piensa, “Quizá tenga razón -- estoy siendo malo al decir no a una sola galleta más.” O cuando su hijo se derrumba en un ataque de protesta en el sofá, usted titubea: “¿Por qué apagué la televisión? - ¿Qué daño hay en media hora más de vídeo?”. De hecho, puede que no haya nada malo con ninguna de esas cosas. Pero revertirse usted mismo solamente muestra que puede ser convencido y envía a su hijo el mensaje de que si grita en voz alta o persistentemente, usted cederá.

Conéctese. Asegúrese que tiene la atención de su hijo antes de comenzar a hablar. Decir "Es hora de que te pongas el abrigo" mientras le mira directamente indica más urgencia que si distraídamente dice esas palabras mientras guarda una bolsa de pañales y habla por teléfono.

Llámele por su nombre, luego espere hasta que le mire a usted antes de comenzar a hablar o vaya hacia él. Arrodíllese parta estar al nivel de los ojos de un niño o preescolar. Si su hijo no le mira, diga, "Mírame" o "Déjame ver tus ojos."

Asegúrese que sus palabras, tono y lenguaje corporal, todos ellos envían el mismo mensaje. Los niños incluso a los 2 años sienten que el tono de los padres cambia el significado de sus palabras.

Evite negatividad

Felicite buen comportamiento. Usted no tiene que alabar a su hijo por cada pequeña acción. En resumen, sus directrices y comentarios debieran ser tanto positivos como correctivos. No todas las alabanzas son iguales, sin embargo; es más útil cuando es específica e impulsada por el comportamiento: "Gracias por leerle a tu hermana mientras estaba intentando terminar de lavar la ropa. Nos hizo felices a los dos. Te has convertido realmente en un buen lector." La alabanza inútil es genérica: "Eres tan listo." "Eres una buena chica." La diferencia es que la alabanza detallada da al niño información inequívoca acerca de sus habilidades.

Emita avisos suaves. Cuando se usan a tiempo, ayudan a empujar al niño hacia el buen comportamiento. Por ejemplo, cuando él sale de la bañera, diga, "Por favor, recuerda que la toalla va a la cesta de la ropa sucia, no al suelo." Los avisos pueden ayudar a entrenar a un niño antes de que entre en una situación arriesgada en la que es probable que se porte mal. Por ejemplo, cuando vaya a la tienda, dígale que espera que monte tranquilamente en el carrillo de la compra y que no podrá correr por los pasillos.
Los avisos pueden también server como un paso intermedio antes de avanzar al castigo. Si su hijo trae galletas al salón y la regla es que no puede comer allí, dele un aviso suave. Recuérdele las consecuencias también: "Come en la cocina o no podrás comer galletas en absoluto."

Presente opciones. Permitir que su hijo escoja entre dos alternativas ("¿Quieres ponerte los calcetines primero o tu camisa?") crea una situación en la que todos ganan en lugar de una en la que se arriesga a perder diciendo "Vístete ahora mismo o no podemos ir." Ofrecer una opción también le ayuda a pensar por sí mismo y asumir responsabilidad de sus acciones: "Usar las tapas de las cazuelas por timbales es demasiado ruidoso. Tu puedes sacarlas fuera o hacer música con tu xilofón."

No pregunte, diga. Usted evitará batallas innecesarias si evita frases que invitan la respuesta “No”. "Es hora de ir a la cama" es normalmente más efectivo que "¿Estás listo para ir a la cama?" "Dejaremos el parque después de que bajes por el tobogán dos veces más" está mejor que "¿Debiéramos ir a casa ahora?"

Pruebe cuando/entonces. Los niños se motivan más por la perspectiva de una recompense que por una amenaza. No tiene que ser un incentivo material; dejar a su hijo conocer lo que sucederá a continuación, pone un sesgo positivo en el asunto. "Cuando recojas tu tren sacaré la plastilina." "Cuando termine de plantar estas flores, entonces jugaré baloncesto contigo."

Cuente hasta diez. Si no cumple con una petición, diga, "Voy a empezar a contar, y me gustaría que hicieras _____ para cuando cuente diez o si no _____ sucederá." Muchos niños no pueden resistir el reto de batir al reloj. Bono: Es una forma fácil de mantenerse usted tranquilo. Asegúrese que complete su consecuencia si no hace lo que debe.

Invite participación. Dígale a un preescolar o a un niño mayor, "Tenemos un problema. ¿Cómo piensas que podemos resolverlo?" Esto cambia la dinámica de padre contra hijo a los dos de ustedes contra el problema.

Diga "por favor" y "gracias." Modele educación en sus interacciones: "Por favor, cuelga tu abrigo." "Gracias por limpiar la leche derramada."

Centre su mensaje

Sea específico. Usted entiende perfectamente lo que quiere decir con las siguientes frases: "Se bueno," "Se amable," "Prepárate para cenar." Su hijo, sin embargo, es más propenso a cumplir con sus deseos si le proporciona más detalles. Compare "Prepárate para la cena" con "La cena está casi lista. Por favor, apaga la televisión y lávate las manos."

Recuerde que lo breve es lo mejor. Particularmente con niños pequeños o preescolares, use solo una frase o dos para expresar sus pensamientos: "Pon tu taza en el fregadero." "No comas hierba." Incluso con un niño mayor, el limitar su mensaje a lo esencial es lo mejor: "Ponte el abrigo o vas a llegar tarde a la escuela." "Por favor no uses ese tono de voz. No es cortés."

Adhiérase al tema principal y una breve descripción de las consecuencias—nada más. Diga "Aquí está el plato del perro. Se te olvidó darle de comer" en lugar de "Se te olvidó dar de comer al perro. ¿No puedes ver que tiene hambre? ¿Cómo te sentirías si se me olvidara darte de comer?. Tampoco recordaste quitarte los zapatos con barro antes de entrar en la casa, ya veo."

Use frases con "Yo", no frases con "Tu". No es el niño quien es desagradable, es el comportamiento. Frases que comienzan con "Yo" sutilmente cambian el énfasis de su descontento del niño a la acción. Compare "¡Eres un cerdo! Te olvidaste poner tu ropa sucia en el cesto otra vez" con "No me gusta cuando dejas tu ropa sucia en el suelo porque hacen difícil el andar en tu habitación." A los niños les gusta complacer a sus padres y están más deseosos de cumplir si les complace a ustedes.

No sobrecargue. Haga una petición a la vez. Los niños se olvidan o se confunden cuando se les dan muchas instrucciones. Espere que su hijo se lave las manos antes de decirle que prepare la mesa. Cuando la mesa está preparada, entonces hable acerca de sentarse derecho o cantar con la boca llena de comida.

Hágalo impactante. Este enfoque no funciona para cada mensaje, incluso si usted es Shakespeare. Pero a veces puede crear slogans que impactan la mente del niño. Ejemplos clásicos: "Para, mira y escucha" (antes de cruzar la calle) y "Si tu pegas, te sientas." Una madre señala los tiempos fuera diciendo "Bastante. Para y cáete."

Complete

Sea realístico. No haga amenazas vagas o dramáticas: "Una queja más y nunca vamos a ir a ese restaurante de nuevo." "Si no dejas de quejarte, te voy a dejar que salgas del coche aquí mismo." Su hijo no le creerá y pudiera desafiarle: "Vale, déjame salir." Ahora usted no le ha enseñado nada acerca del problema de comportamiento y creado una nueva batalla que también tiene que resolver.
Premie el cumplimiento. Reconozca los esfuerzos de su hijo cuando haga lo que le pide o haga lo correcto. No necesita exagerar. Simplemente diga gracias. O "Buen trabajo!" o "Aprecio que recogieras ese juguete tan rápidamente."

Responda a la desobediencia. Cuando usted se deja ser ignorado, su niño aprende que esto es una respuesta aceptable y es probable que la pruebe una y otra vez. Si se ha tomado la molestia de hacer una petición o emitir una advertencia, también tiene que seguir hasta el final y ver que la tarea se completa o que se impone un castigo.

No vuelva a reconsiderar el problema. Es importante para un niño entender lo que hizo mal; dígaselo de forma sencilla y directa en el momento del mal comportamiento. Después de que se haya enmendado o comportado correctamente o usted haya expresado sus ideas, se acabó. Evite volver a decir la historial del “mal comportamiento” de su hijo a otros. Borrón y cuenta nueva. Cuando le deja comenzar desde el principio le ayudará a animarle hacia un comportamiento positive en el futuro.

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