Lloriqueando y contestando con insolencia: qué hacer

Hablar no es solo acerca de palabras y frases. Es muy importante que los niños aprendan el tono de voz y las palabras…¡y las aprenden de usted! Pruebe estos consejos si sus hijos lloriquean o contestan demasiado con insolencia. ¡Y eso puede ser difícil de manejar a veces! He aquí algunos consejos para ayudarle a manejar algunas frustrantes partes de la crianza de un niño.

niño lloriqueando en la tienda

Elimine el lloriqueo

  • Primero - ¿por qué está lloriqueando su hijo? Mire primero por una obvia causa física o necesidad. Pueden tener hambre, sed, estar cansados, incómodos o sentirse enfermos. Si encuentra que están bien – busque otras razones por el comportamiento. ¿Quieren acceso a un juguete especial, o comida, o atención?
  • A continuación – permanezca tranquilo. El mostrarles que usted está alterado solamente empeorará la situación.
  • Después – tome unos minutos para mostrar la diferencia entre una voz llorosa y una voz normal. Pida a su hijo que le giga qué voz le gusta más escuchar.
  • Si continua, ignore el lloriqueo limitando el contacto visual y el hablar.
  • Asegúrese que los niños tienen contacto con otros niños de su edad. Puede cansarle a un niño seguir el paso de niños mayores y él podría usar la voz llorosa con ellos también.

Cómo manejar a niños que contestan con insolencia

  • Tan pronto como se produzca una contestación insolente, dígale a su hijo, "Nosotros no hablamos de ese modo. Por favor, habla con buenas maneras."
  • De opciones: "Termina tus deberes ahora o en 30 minutos. Tienen que estar hechos antes de que puedas jugar al baloncesto."
  • Alabe el buen comportamiento: "¡Gracias por ayudarme con los comestibles!"
  • No tolere palabrotas. Si su hijo usa palabras que son inapropiadas, pare la conversación inmediatamente y dígale claramente que no le gusta ese tipo de lenguaje.
  • Proporcione consecuencias apropiadas, como dar tiempo de pausa. La duración del tiempo de pausa necesita corresponderse con la edad del niño (seis minutos para un niño de 6 años, siete minutos para un niño de 7 años). Otras consecuencias por hablar con insolencia podrían ser: perder privilegio de tiempo de pantalla, no ir a la casa de un amigo después de la escuela, o tener que pagar un céntimo a una jarra que usted guarda.

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