Padre a Padre

Apoyo y Esperanza está ofreciendo mensajes reales de cuidadores que hablan sobre el estrés y las alegrías de ser padres. ¿Te gustaría compartir tu historia? Envianos un email.

“K” es una madre tratando de balancear la crianza de su hija, trabajar a tiempo completo y educar a su pequeña que cursa el kínder mientras su segundo bebé está en camino, todo esto durante el brote del coronavirus. Haz click aquí para leer su historia.

Estamos en el día 34 de quedarnos en casa. En caso de que quieras llevar la cuenta, eso son cuatro semanas y seis días. O 2,937,600 segundos de vivir y trabajar en casa con mi familia… sin descansos. Somos afortunados – tanto mi esposo como yo mantenemos nuestros empleos, pero eso también significa que ambos estamos tratando de trabajar a tiempo completo como si nada hubiese cambiando en nuestro mundo, mientras criamos a una pequeña de cinco años y medio cuya escuela también está operando virtualmente todos los días (¡y también con fecha de parto para nuestro nene #2 en pocas semanas!) ¿Mencioné que la nene #1 está atravesando una etapa de crecimiento en la que experimenta emociones fuertes… y que no ha jugado en persona con otro niño desde que todo esto comenzó?

No voy a mentir, tratar de trabajar a tiempo completo, ser responsable de la educación de una alumna de kínder, mantener un hogar (porque las comidas no se preparan solas mágicamente y ¡¿de dónde salen toda esta vajilla?!) y mantener el estrés bajo control mientras estoy embarazada, requiere más horas de las que existen en un día.

Diariamente recibo o encuentro otro correo electrónico o publicación en las redes sociales que me proporciona recursos y enlaces a páginas increíbles para ayudar a crear el mejor horario para nuestra familia o las formas más recientes de asegurarme de que mi hija no se quede atrás en su desarrollo. Pero lo que pocos de esos recursos reconocen es que esto no es trabajar de manera remota como sería en la vida normal, o que esto no es realmente educación en casa en cualquier definición de este tipo de enseñanza. Esto es puramente tratar de seguir el ritmo del trabajo durante una pandemia global. Esto es educar durante una crisis global.

Tengo la suerte de que mi trabajo requiere entender el desarrollo infantil y la respuesta de la salud pública. De manera que sé que, cuando sobrepasemos toda la crisis del COVID-19, estaremos bien. Está bien que Netflix me esté ayudando a balancearlo todo y mantener a nuestra nena contenta mientras estoy en la enésima llamada de trabajo. Está bien que no tengamos un calendario codificado por colores que esté a la altura de ser publicado en Pinterest; mi esposo y mi hija sobrevivirán. Mi enfoque está en la conexión social-emocional que realmente se necesita ahora: ¿Estamos pasando tiempo significativo juntos, como familia, cuando podemos? ¿Cómo estamos nosotros, como adultos, sobrellevando el estrés y creando un espacio que haga que nuestra nena sepa que es amada, que está a salvo y se sienta segura? ¿Estamos cuidando de nosotros de manera que no se vuelva abrumador?

Estos no son momentos para sentir que hay que compararse con los vecinos o caer en el viaje de culpa y remordimiento de madre, porque no estamos diseñados para ser maestros de educación en casa como si todo lo demás fuera poco – este es el momento para enfocarte en lo que importa, descifrar qué es lo que necesitas para atravesar esto. Cuando la gente te diga que esta es la “nueva normalidad”, está bien decirte que son tonterías  y recordarte que esto es vivir en una crisis de salud global que la historia moderna jamás ha conocido. Esto no es normal. Y está bien no tener todo bajo control todo el tiempo. Perdónate a ti mismo, encuentra tiempo para ti, contacta a otros para buscar apoyo y ten presente que, así como con todo, esta crisis terminará.

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